Un bálsamo que cuida y protege tu piel durante la lactancia.
Porque esta etapa también es tuya.
Conocé BabyMoon
Pero al principio costó que se prendiera, y a los pocos días tenía los pezones agrietados.
La escuchaba llorar de hambre y yo ya pensaba en el dolor.
Algo que había esperado nueve meses se había convertido en sufrimiento.
Probé de todo. Nada funcionó.
Así nació Baby Moon, un bálsamo que alivia el dolor y cicatriza las grietas, sin negociar la seguridad del bebé.
Lo desarrollamos en uno de los mejores laboratorios de Argentina, solo con activos aprobados para la primera infancia y sin lanolina
No lleva lanolina. Nosotras queríamos otra cosa: activos vegetales que trabajen juntos y funcionen de verdad.
Nadie te avisa que puede doler así.
Después de nueve meses de espera, llegan las madrugadas en las que amamantar duele y todos te dicen: “Aguantá, ya se va a pasar”.
Por eso creamos el bálsamo que faltaba: natural, argentino y con activos aprobados para primera infancia. Pensado para acompañarte en esta etapa.
Porque el posparto no es algo que tengas que aguantar. Es tu babymoon.
Comprar BABYMOON
Sabemos que ya compraste cosas que prometían mucho y no hicieron nada.
Por eso no te pedimos que nos creas: usá el bálsamo un mes entero. Si al final no notás diferencia, escribinos y te devolvemos lo que pagaste.
Con la piel del pecho no se hacen apuestas. El riesgo lo corremos nosotras.
Probar BABYMOON
Sí. Está formulado con activos y excipientes aprobados para uso en primera infancia, y tiene estudios de irritación dérmica primaria, irritación dérmica reiterada e hipoalergenicidad. Igual, la indicación es siempre la misma: retirá los restos visibles antes de amamantar.
Sí, retirá lo que se vea. No hace falta que te frotes ni que uses jabón cada vez: alcanza con pasar una gasa o algodón limpio. Te lo decimos de frente porque es la duda número uno y preferimos que la respuesta te la demos nosotras y no un grupo de WhatsApp.
Desde las últimas semanas del embarazo. La idea es justamente esa: llegar con la piel acondicionada en vez de empezar a buscar algo a las 3 de la mañana del cuarto día.
Podés usarlo: ayuda a mantener la piel hidratada y a preservar la barrera cutánea, que es lo que la zona necesita mientras se recupera. Pero seamos claras: si hay una lesión profunda, sangrado, signos de infección o un dolor que no baja, eso se consulta con tu médica o tu puericultora. Un bálsamo acompaña, no reemplaza.
Sobre piel limpia y seca, las veces que haga falta, especialmente después de la higiene de la zona. No hay dosis ni horario: una cantidad chica, masajeás hasta distribuir, y seguís con tu día.
Sí. Está pensado para la piel del pecho en general, que también se reseca en el embarazo, con la extracción o después del destete.
Tres cosas. La textura: se esparce sin tironear una piel que ya está sensible. El arco de uso: un solo pote desde el embarazo hasta la última toma. Y el precio: está hecho acá, así que no pagás la importación. La lanolina funciona, no vamos a decir lo contrario — pero es una sola cosa, importada y cara.
Son 50 ml y entran en el bolso de la clínica. La duración depende de cuántas veces por día lo uses.
En un lugar fresco, seco y lejos de la luz directa. Nada de dejarlo en el auto ni sobre el radiador.
Bálsamo para el pecho en embarazo y lactancia. Hecho en Argentina.
Escribinos a [email protected]